
Lavanda inglesa
Lavandula angustifolia · Lamiaceae
📷 Isiwal · CC BY-SA 4.0
El calendario del jardinero
En otoño, reduce los aportes y aprovecha para limpiar la base de lavanda inglesa y preparar la invernada.
Ficha de identidad
- Nombre científico
- Lavandula angustifolia
- Familia
- Lamiaceae
- Follaje
- Perenne, verde grisáceo, muy fino
- Floración
- De junio a agosto, flores violetas o rosadas
- Tamaño adulto
- 60 cm de altura, 45-50 cm de anchura
- Resistencia al frío
- Muy buena (-15°C)
- Origen
- Cuenca mediterránea
- Crecimiento
- Rápido a moderado
✓ Taxonomía verificadaFuente: estimación IA · rusticidad: fiabilidad alta.
Consejos de experto
El consejo clave
La lavanda se deteriora progresivamente. Aportar grava o arena gruesa al plantar es casi obligatorio.
El error frecuente
Regar regularmente 'para bien' plantarla: el agua invernal pudre las raíces.
El truco del profesional
Después de la floración (finales de agosto), podar fuerte a 15 cm del suelo para rejuvenecer: esto aumentará la compacidad y la longevidad.
Vigilancia estacional
Octubre-diciembre: verificar que el agua de lluvia se drene bien en las proximidades.
Cuidados
Exposición
La lavanda necesita una orientación sur, en un lugar muy soleado durante al menos de 6 a 8 horas al día. La sombra parcial disminuye su floración y favorece las enfermedades fúngicas. Plántala sobre un montículo o en una zona elevada para evitar que el agua se estanque.
Riego
Muy poco exigente, Lavandula angustifolia tolera bien la sequía una vez establecida. Riega con regularidad tras la plantación (3-4 semanas) y reduce el riego progresivamente. En verano y en climas secos, basta con un riego ligero cada 10-14 días. Evita por completo el exceso de humedad.
Suelo
La lavanda prefiere un suelo bien drenado, ligero y más bien calizo o neutro. Prospera en terrenos pobres o rocosos. Añade arena gruesa o grava para mejorar el drenaje, especialmente en climas húmedos o suelos pesados.
Poda y recorte
Poda después de la floración (finales de agosto-septiembre) para mantener una forma compacta y evitar que la planta se quede desnuda. Acorta en un tercio la longitud de los tallos sin llegar a la madera seca. Despunta las plantas jóvenes con regularidad para favorecer la ramificación. Una poda ligera a finales de invierno también ayuda a limpiar la mata.
Abono
La lavanda necesita pocos nutrientes y prospera sin una fertilización excesiva. Basta con un aporte muy ligero de abono equilibrado en primavera. Opta por compost o un acolchado orgánico ligero si el suelo es especialmente pobre.
Enfermedades y plagas
La lavanda es muy resistente a las plagas y enfermedades. Sin embargo, presta atención al oídio y a la podredumbre de las raíces en caso de exceso de humedad. Mejora la circulación del aire y el drenaje para prevenir estos problemas. Por lo general, no necesita ningún tratamiento específico.
¿Sabías que...?
Los romanos ya utilizaban la lavanda para perfumar las termas y la ropa; de hecho, su nombre deriva del latín «lavare» (lavar). En la Edad Media y el Renacimiento adquirió fama de planta mágica que supuestamente alejaba a los espíritus malignos, y se colocaban ramos bajo las almohadas para purificar el aire y favorecer el sueño: ¡una práctica olvidada que merecía redescubrirse!
Dónde comprarla
Plántala en primavera o a principios de otoño, evitando el calor fuerte. Elige un ejemplar con follaje sano y raíces bien cubiertas. Época ideal: marzo, abril, mayo, septiembre.
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